Que me emocionan, salames!
Aunque trato de no meter estas cosas aca, y mas teniendo en cuenta que la mayoria de los pasan a leer esto ya lo vieron…
Como la vas a romper, Carlitos!
Aunque trato de no meter estas cosas aca, y mas teniendo en cuenta que la mayoria de los pasan a leer esto ya lo vieron…
Como la vas a romper, Carlitos!
Tercer y ultimo dia en Kuching (que creo que no lo dije, significa “Ciudad de gatos”, no se confundan que gatos vimos pocos, parece que los tiene todos Gerardo S).
Volvimos a levantarnos bien temprano (despues de todo, al dia anterior le dimos franco a las 9 de la noche), y nos fuimos para el ultimo parque que nos quedaba por conocer: Semonggoh, o mas bien un centro de rehabilitacion para Orang-Utanes. Este parque, bastante chico, es una reserva donde se llevan Orangutanes de todo el mundo que han sido domesticados y se les enseña a sobrevivir en la selva.
Luego de los dos dias anteriores, esto fue apenas un recreo, ya que lo mas interesante es llegar a las 9 de la mañana para el horario de alimentacion de los monos.
Radin, nuestro taxista de lujo nos paso a buscar tempranito y nos alcanzo hasta el parque, al que llegamos alrededor de las ocho y media, casi los primeros. Bueno, no tanto los primeros ya entre las cinco o seis personas que estaban alli ya se habia acercado una oranguntana con su cria que no podia esperar a las nueve para desayunar. Mientras la madre esperaba pacientemente, el pequeño indio que tenia por hijo jugaba de rama en rama (siempre bajo la mirada atenta de la madre, que le reclamo que mire a los dos lados antes de cruzar de arbol), haciendo las delicias de la panfleteada. A continuacion llego una familia china EXTREMADAMENTE ruidosa que puso los nervios de punta a toda la comitiva, ya que querian atraer la atencion de los orangutanes a grito pelado. Cuando ya se hacian las nueve, otra madre Oranguntana se nos acerco. Esta ultima, mas canchera ya en las lides de domar humanos, no tuvo ningun reparo en bajar hasta donde estabamos nosotros, pero igual nos advirtieron los guardias que no nos acerquemos ya que como estan con sus hijos pueden malinterpretar un gesto amable y arrancarte la mano de un mordisco. Antes de que podamos traducirle a la familia china que lo que dijo el guardia era que se le podian hacer caricias al monito, repitio lo mismo en mandarin y nos arruino la broma. Pero mientras todos estaban embobados con la oranguntana comiendo, nosotros encontramos mas divertidas las evoluciones del monito de la otra orangutana, que iba de arbol en arbol haciendo monerias, y ahi fue que vimos que se nos acercaban mas orangutanes de todos lados! Estabamos siendo rodeados por una mala version del planeta de los simios! Afortunadamente, nada malo sucedio y los 5 o 6 que habian venido no se interesaron en nosotros sino en la fruta que les ofrecian los cuidadores. Todo esto paso ANTES del desayuno, que se hacia en otro lado, mas en medio de la selva selvatica, que donde estabamos era mas bien algo parecido a un patio de colegio, asi que nuestras expectativas por ver mas accion moneril estaban altas. Asi que en cuanto nos dieron la orden, fuimos muy entusiasmados hasta la plataforma de observacion. Cuando llegamos nos esperaba un solo Orangutan, enorme y peinado al medio, que elegia las mejores frutas del monton y poso generoso para las fotos. Despues se aburrio y se fue. Cuando ya nos estabamos aburriendo nosotros, llego otro, que ni si sento a comer. Agarro algunas frutas, nos miro, hizo una pose graciosa (habra pensado ‘algo deberia hacer para ganarme esta banana’) y se fue. Y eso fue todo! Sono decepcionante? Un poco lo fue (al menos yo esperaba una marejada de monos), pero asi y todo pasamos un gran momento.
Ya se acercaba el mediodia y nos quedaban solo unas horas mas en Kuching, y como el tiempo no nos daba para hacer nada mas, salimos a caminar por la ciudad, por su mercado de domingo y por la costanera, que como todas las costaneras del mundo fueron creadas unicamente para tomar cerveza mirando el rio. Por supuesto que no ibamos a oponer resistencia a la tradicion y nos despedimos de Borneo de esa manera, con dos chops helados y brindando por la ciudad de los gatos!
Periodo de transicion, samigos! Esos momentos del año en que se duerme poco, se tiene que hacer mucho y los fines de semana se acortan (aunque el anterior fue bien larguito y con playa!)
Tengo la tercera parte de la isla de los monos a medio escribir y mañana sin falta la pongo para deleite de la panfletada.
Tambien iran, esta vez el viernes, las aventuras desopilantes y arriesgadas que vivimos en Tioman (va a ser un relato corto, ya que exploramos nuestros ombligos recostados bajo el sol pero no tanto, que quemaba mucho)
Y que mas? que mas?
Tengo para la cartera de la dama, bolsillo del caballero fotos del Seven de rugby al que fuimos en Abril para alentar a esos muchachos de temple de caños de acero sin costura que son Los Pumas, de regalito para fin de semana.
Ahora los dejo en las sabias manos de Maru, que es una recapa total genia idola.
(El uso de sustancias legales pero cuestinadas me ayuda a veces a escribir esta pagina, es por eso los efectos secundarios. Me voy a escuchar la oveja de bangkok y vuelvo)
Y mientras esperan la tercera y ultima parte de “La isla de los monos”, les aviso que vuelve y se me fruncen los pelitos de…la nuca al escuchar la musiquita…