Esta mañana, en el colectivo, subimos con Benja y Odra y un chico que estaba sentado justo en el asiento que da a la escalerita (los colectivos son de dos pisos) nos dice “Buenos dias, bienvenidos a bordo”. Nos sentamos dos asientos mas atras de donde estaba. Lo observo un rato y le digo a Odra “Che, este de adelante es medio lelo, no?” “medio?" me dijo Odra.
Al ratito, el chico este empezo a decir cosas tipo “Ouh yeah? well, revenge WILL BE mine” o “THAT is a good one!” mientras movia las manos como Daniel-San cuando lo entrenaba el maestro Miyagi.
La chica que estaba sentada delante de el lo miraba preocupada porque una sola mano que se le escapase la destinataria por default era ella.
Lamentablemente para mi, la cosa no paso a mayores, el chico este se limitaba a mover las manos como si fuera un street fighter y estuviese lanzando bolas de fuego. Despues se bajo y el dia volvio a la normalidad un poco. Ufa.
Siempre me acuerdo de Coquito, el loco que manejaba en San Luis. Yo lo llegue a conocer, ojota.
Y una vez, venia caminando hacia el colegio por Santa Fe donde muta en Cabildo y un señor de corbata, sobretodo y portafolio me hace señas de que necesita saber la hora. Paro la marcha, me fijo y le dijo “las 12 y media” y me contesta: “zanahoria, zanahoria, zanahoria”. Ahi de cerca vi los detalles, el sobretodo sucio, el portafolio raido, la corbata a la que nunca le habian deshecho el nudo. Pero los ojos blandos que miraban fijo para adentro eran lo mas impresionante. A ese loco lo vi muchas veces mas a lo largo de los años. Un dia, como todos los locos de la calle, no lo vi mas.