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Pulau=isla (en malayo)

Paulo me endilgo la tarea de escribir algo sobre nuestra visita a Pulau Ubin, de hace ya dos semanas… una eternidad!
La isla es el mejor ejemplo de como eran estas tierras antes de la modernizacion, hay viviendas sin electricidad; apostaria a que solo los comercios tienen. Y no son muchos, una calle con locales de alquiler de bicicletas a ambos lados, sumaran unos ocho; otros locales de comida (infaltable), otros ocho; algunos otros que alquilan o venden otras variedades y se acabo la actividad comercial de la calle principal. Por la isla habra otros cinco puestongos que venden bebidas y algunas casas, un hotel con unas veinte habitaciones todo en una sola planta… nada mas. El resto de la isla esta poblada por arboles frutales: rambutanes, lychees, mangos raros y otros que no se el nombre. Mas arboles sin frutas, bamboo (o eso me parecio, en una de esas eran canias), plantas de todo tipo, tierra roja roja, palmeras y demas productos de la naturaleza.
A que fuimos? A andar en bici. A eso va la gente a Pulau Ubin, y ahi nos sumamos, junto con unas cuantas companieras de laburo de Paulo, todas con nombres que no me acuerdo y que si me acordara no podria deletrear.
Lo mejor fue que una de ellas no sabia andar en bicicleta. Para que fue??? Gloria a las divinidades por las bicicletas dobles, diria ella. No asi la que iba adelante, que a menos de diez minutos de comenzada nuestra aventura ciclistica vomito el sanguchito de vaya-uno-a-saber-que, que se habia comido antes de subirse al bondi cuando nos encontramos a las 8 de la maniana. Se ve que la que iba atras no colaboraba mucho. Luego de reponerse trato infructuosamente de enseniarle a andar en bici a su amiga. Noooooo, no es cosa de media hora, mucho menos para un adulto, que teme mas las caidas y los golpes que indefectiblemente van a ocurrir. En la tierna infancia no importa si te reventas la rodilla y ni pensas en las consecuencias de darte los dientes contra la baldosa… Bueno no aprendio nada y seguimos como estabamos. La cosa se puso fea cuando dejamos el asfalto (que es poco poco) y pasamos al camino de tierra, fea para la remolcadora claro… y en un momento para mi que me vi cercana a la caida cuando en una pendiente pronunciada los frenos me traicionaron y la bici coleteo de lo lindo (pense en los dientes por supuesto!). Recorrimos la mitad de la isla, despues el hambre nos gano y nos deleitamos con un chilli crab espectacular, entre otras cosas ricas. Lo unico que queriamos despues era una siesta, asi que todos decidimos volver y dejar la otra mitad para otro viajecito.
Se ve que ese no era el dia de la chinita remolcadora, porque en el bote de vuelta, el senior botero hizo una maniobra justo cuando estabamos llegando y la tipa ya tenia cara de vomitar de nuevo por el movimiento del bote y algo asi como un gran baldazo de agua vino a dar justo sobre ella, y nadie mas que ella… se cago mojando la pobre!!
Segun dicen la mitad que nos falta es la mejor… veremos.

Categorías:CronicaS
  1. Celeste
    julio 25, 2005 a las 5:16 am

    Si la segunda parte de la historia es mejor que esta, por favor… quiero que vayan pronto y despues me la cuenten enseguida.
    Y que no falten la chinita remolcadora y su amiga!!!!!

  2. Agustina
    julio 26, 2005 a las 7:43 am

    jajajaja….pobre chinita remolcadora, que graciosa. Al final me parece que lo mas entretenido fue ella, no el paisaje.

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